martes 5 de agosto de 2008

Realidad Crisitana

Hace un tiempo les compartí lo que menciona Pablo acerca de los Judíos incrédulos en su tiempo, eso mismo podríamos decir de algunos que dicen ser cristianos en nuestros días: “En su favor puedo decir que tienen un gran deseo de servir a Dios; solo que ese deseo no está basado en el verdadero conocimiento” (Romanos 10:2) DHH.

Muchos tienen deseos sin conocimiento y entusiasmo sin instrucción. Por eso, estamos seguros de que: “ellos tienen muchos deseos de servir a Dios, pero no saben cómo hacerlo”.

Dios quiere: “Entusiasmo dirigido por conocimiento, y que este inflamado por el entusiasmo”.

“La entrega sin reflexión es fanatismo en acción, pero la reflexión sin entrega es la parálisis de toda acción” (Dr. Juan Mackay).


Hoy en día predomina el espíritu del anti-intelectualismo. El mundo moderno estimula una actitud y pensamiento que valora sobre todo la utilidad y el valor práctico de las cosas: su pragmatismo minusvalora los sentimientos.

Por lo tanto, la primera pregunta acerca de cualquier idea no es: ¿Es verdad? Sino ¿Da resultado?

Los jóvenes tenemos la tendencia a ser activistas (defensores de una causa), y rara vez averiguamos con seriedad si esa causa es un fin digno para preocuparnos o si nuestra acción es el mejor medio para lograrlo.

El refugio de la ignorancia.

“Lo que me asusta de esta generación es la medida en que se refugia en la ignorancia. Si el no saber nada sigue mucho más, no faltará que alguien descubra… la rueda” (Mordecai Richler).
Este fantasma del anti-intelectualismo surge periódicamente para amenazar a la iglesia cristiana. Considera a la teología con desagrado y desconfianza. A continuación citaremos algunos ejemplos.

Los cristianos católicos han dado un fuerte énfasis a los ritos.

Esta por lo menos ha sido una característica tradicional en el catolicismo, aunque muchos católicos contemporáneos prefieren la sencillez, y aun la austeridad. Ahora bien, el ceremonial externo no debe despreciarse si se trata de una expresión clara de la verdad bíblica.

El peligro de los ritos consiste en que fácilmente degeneran en ritualismo, esto es, en una mera realización en la cual la ceremonia se ha convertido en un fin en sí mismo, un sustituto desprovisto de significado del culto.

Unas décadas atrás, podía verse otro ejemplo en el énfasis de algunos cristianos en la acción social o y política.

La preocupación de aquellos movimientos no estaba ya en el ecumenismo en sí o en cuestiones de fe y disciplina. La prioridad era alimentar a los hambrientos, alojar a los que carecen de hogar, combatir el racismo, asegurar la justicia para los oprimidos, promover programas de ayuda en naciones en desarrollo y apoyar los movimientos revolucionarios del tercer mundo.

Aunque las cuestiones de la violencia y la intervención cristiana en la política sean controvertidas, en general uno debe aceptar que la lucha por el bienestar, la dignidad y la libertad de todos los seres humanos, es una empresa cristiana.

No obstante, podríamos decir que esta preocupación debía gran parte de su fuerza a la desesperanza de alcanzar un acuerdo ecuménico. El activismo crecía a expensas de la reflexión teológica, una tarea que no puede evitarse si las iglesias del mundo han de ser reformadas y renovadas, no digamos unidas.

Nuestro tercer ejemplo, son los cristianos pentecostales, muchos de los cuales hacen de la experiencia el principal criterio de verdad.

Uno de ellos dijo que lo que importa en ultimo termino “no es la doctrina, sino la experiencia”. Esto equivale a poner nuestra experiencia por encima de la verdad revelada de Dios.

Otros dicen creer que Dios da deliberadamente a las personas manifestaciones ininteligibles a fin de pasar por sobre su orgulloso intelecto y así humillarlo. Sin duda: “Dios humilla el orgullo de los hombres; pero no desprecia la mente que el mismo ha creado…”

Estos tres énfasis: el de muchos católicos sobre el ritual, el de algunos protestantes sobre la acción social y el de algunos pentecostales sobre la experiencia, son hasta cierto punto síntomas de la misma enfermedad del anti-intelectualismo.

“Son vías de escape por las cuales se trata de evitar la responsabilidad que Dios nos ha dado como cristianos, de emplear nuestras mentes”.

No es mi anhelo proponer un cristianismo seco, malhumorado y académico, sino una calida devoción inflamada por la verdad.

Por eso aspiramos a un equilibrio bíblico y que se eviten los extremos del fanatismo.

sábado 3 de mayo de 2008

Los grandes planes

Continuamente conocemos a personas aburridas, aun cristianos aburridos. Podrán parecer ocupados, pero sus días están colmados de las tareas diarias y de las rutinas de la vida.
Cuando recién nos convertimos a Cristo, nos encanta pensar en las promesas de Dios; nos entusiasma la respuesta que recibimos a la oración. Las biografías y los libros de grandes hombres y mujeres de Dios nos desafían a vivir por fe.
Pero con el correr del tiempo, las arterias espirituales se endurecen y nos volvemos cínicos. Perdemos el gozo y la emoción de la vida cristiana. Oímos que ha sucedido algo maravilloso, y todo lo que se nos ocurre decir es: “¡Qué bien!”. Nos volvemos indiferentes a la obra de Dios en el mundo.
El Señor Jesucristo nos desafía a que abandonemos nuestro conformismo y nos dice: "A través de mi Espíritu que mora en ustedes, podrán hacer cosas aun más grandes que las que yo mismo he hecho" (Juan 14:12).
El no espera que nos sentemos cómodamente todo el día y sólo soñemos sobre lo que podría suceder para su gloria. El quiere que hagamos grandes planes para que los grandes sueños se vuelvan realidad.
Alguien ha dicho: “Creemos que el Señor puede hacer todo, pero esperamos que haga nada”. A menudo, varios años después de que una persona entrega su vida a Cristo, duda de Dios en vez de continuar confiando en El para cosas más grandes.
Para que Dios vuelva a usarnos, debemos confesar esta incredulidad, diciendo: “Señor Jesús, renueva mi visión de tu poder. Renueva mi confianza en lo que puedes hacer. Renueva mi fe en tus recursos, que son divinos”. Cuando lo hayamos hecho, soñemos y planeemos otra vez.
Guillermo Carey se enfrentó con aburrimiento y dudas cuando propuso enviar misioneros para evangelizar al mundo. Sus mayores le advirtieron que debía abandonar sus ideas presumidas. Pero al explicar sus sueños y sus planes, Carey escribió: “Esperen grandes cosas de Dios; intenten grandes cosas para Dios”. Esa declaración llegó a ser el credo del movimiento misionero moderno, con hombres y mujeres que siguieron el ejemplo de Carey y llegaron a los confines de la tierra con el mensaje del evangelio de Cristo.
Comencemos haciendo planes concretos. Y hoy mismo intentemos grandes cosas para Dios.

jueves 24 de abril de 2008

DIOS SIEMPRE ENVÍA SUS ARDILLAS

"...El Señor tu Dios es el que va contigo; no te dejará, nite desamparará" (Deuteronomio 31:6).
David Brainerd, misionero para los indios, en una de sus muchas jornadas para visitar una tribu, fue cogido por unafuerte tempestad. Buscó un lugar para abrigarse y por fin encontró un tronco hueco de un árbol muy grande. Mientras estuvo allí, oró por los indios que estaba yendo visitar, pidiendo que Dios cuidase todas sus necesidades. Él no tenía nada para comer y con el pasar de las horas, sintió hambre. De repente una ardilla se aproximó al árbol. Dentelló por algunos instantes y luego desapareció. Brainerd notó que él dejó algunas nueces. El misionero comió aquellas nueces. La tempestad duró tres días y el misionero permaneció allí. Todos los días la ardilla venía y depositaba algunas nueces en la entrada. David Brainerd sabía que la ardilla había sido enviada por Dios.
Como es maravilloso saber que Dios jamás deja de cuidar a sus hijos. Sean cuales son las dificultades, Él siempre providencia la solución. Aun cuando las circunstancias nos lleven a pensar que podremos sucumbir, Él llega y, con mucho amor, extiende las manos para ayudarnos. Él siempre tiene una "ardilla" para enviar y auxiliarnos.
Si enfrentamos luchas con enfermedades, va a enviar alguna ardilla para bendecirnos. Si el problema es financiero, otra ardilla será encargada de acudirnos. Si nos sentimos tristes y solitarios, una ardilla especial surgirá para alegrar nuestros días.
Lo que debe estar bien claro para nosotros es que el Señor nunca nos desamparará. Nuestra fe no puede, jamás, perder la esperanza. Está junto a nosotros, siempre estuvo, jamás se alejará.
Las existencias de ardillas y nueces del Señor duran para siempre. No existe ninguna tempestad que pueda impedir que las ardillas espirituales y las nueces de bendiciones lleguen para todos aquéllos que confían plenamente en la provisión del Señor.

EL ORGULLO VERSUS LA SOBERBIA

"Dos gallos reñían por la preferencia de las gallinas; y al fin uno puso en fuga al otro.
Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio el vencedor orgulloso se subió a una tapia alta dándose a cantar con gran estruendo. Mas no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces el gallo que había perdido la riña se quedo con todo el gallinero".

A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en aparecerle quien se los arrebate.

La cura para los malos deseos es la humildad.
El orgullo nos hace egocéntricos y nos lleva a pensar que tenemos derecho a todo lo que podemos ver, tocar o imaginar.
Crea apetitos codiciosos de obtener más de lo que necesitamos.
Podemos ser librados de nuestros deseos egocéntricos tomando conciencia de que lo único que necesitamos es la aprobación del Señor.

"Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caídala altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes" (Proverbio 16:18-19).

lunes 10 de marzo de 2008

Recuperando el tiempo perdido

Muchas veces, nos pasamos toda la vida, pensando en que si la vida nos hubiera dado la oportunidad de retroceder el tiempo y hacer que lo que lo que paso, no nos hubiese pasado, que los errores que cometimos, no los hayamos cometido, que las personas que nos hirieron, ni siquiera las hayamos conocido, etc..
Pero, la triste realidad es que cada vez que pensamos en esa posibilidad, nos hayamos enfrente de un triste callejón sin salida, el cual no tiene retorno, y no nos queda más remedio que aceptar la inesperada realidad en la cual nos encontramos.
Tenemos la oportunidad que nos da la vida, de que mientras respiramos, podemos cambiar nuestras circunstancias, y las que no podemos cambiar, tenemos la habilidad dada por Dios, de controlar como nos sentimos al respecto.
El error al que nos enfrentamos siempre, no es el tener la ilusión, de querer controlar el tiempo, para hacer que todas las experiencias negativas del pasado, nos siga haciendo daño, el verdadero error, es desconocer las herramientas que tenemos, para controlar el tiempo, en el cual esas mismas circunstancias del pasado nos van a seguir haciendo daño, toda herida, todo trauma, todo temor, todo fracaso, todo suceso, tiene su tiempo de vencimiento en el tiempo, y esa fecha de vencimiento tenemos que ponérla nosotros mismos.
Las cosas que nos hacen daño, no las controlan las personas que trabajan en función de hacernos daño, las controlamos nosotros, porque a pesar de que mucha gente trabaje para hacernos daño en algún aspecto de nuestra vida, solo nosotros decidimos permitir que cada vez que esas mismas personas, hagan esas acciones, nosotros volvamos a sentir esas mismas emociones.
Muchas veces nuestras emociones, están muy estrechamente ligadas, a las conductas aprendidas, y de acuerdo a como aprendimos a sentirnos ante determinada circunstancias, siempre nos sentiremos igual, cada vez que se repitan esas mismas circunstancias, al menos que disciplinemos nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, y nuestras decisiones.
Si realmente, queremos recuperar el tiempo, recuperemos el control de los sentimientos, de las emociones, de los pensamientos, y de los patrones de conductas, que nos quieren dominar de acuerdo a ese falso aprendizaje que tuvimos de cómo reaccionar ante ese fracaso, o trauma.
Empecemos a aprender, nuevas maneras de reaccionar, de pensar, de sentirnos internamente, cuando nos vemos al frente de una determinada situación, que conlleva a la tendencia a descontrolarnos, sentimental y emocionalmente.
Si una determinada situación nos causa, stress, soledad, depresión, temor, o cualquier sensación desagradable, simplemente enfréntemosla y empecemos a ajustar nuestras acciones y reacciones.
Tenemos, que aprender a conocernos internamente, y descubrir que cosas nos hacen sentir de tal o cual modo, y por cual sentimiento, pensamiento, o emoción lo podemos remplazar, y a la medida en que canalicemos esas reacciones, estamos acortando el tiempo de acción, de las experiencias dolorosas.
Mientras menos tiempo, nos agobien las circunstancias, más tiempo de nuestra vida estamos aprovechando, y menos tiempo de nuestras valiosas vidas estaremos desaprovechando.

Fortaleciendo nuestras convicciones

No hay nada mas poderoso en el ser humano, que sus propias convicciones, cuando uno cree algo, aunque no lo planee, piensa en eso que cree, actúa de acuerdo a sus pensamientos referente a lo que cree, y vive de acuerdo a lo que cree.

Si cree que es un fracasado, tendrá pensamientos de fracasos, y actuara como un fracasado, si se cree un rechazado, pensara en solo rechazos, actuara como victima de rechazos, y su autoestima le hará sentir rechazado.
Por eso, es que muy importante, meditar acerca de lo que pensamos, porque muchas veces hay pensamientos que siempre tenemos, y que sin darnos cuenta nos han dominado por años, y nunca nos dimos cuenta de ello, y resulta que simplemente se constituyeron en profundas convicciones que internalizamos en nuestra mente, sin tener conciencia de ello.
Tenemos que ser agentes activos en cuanto a lo que pensamos, y tenemos que tomar una posición de responsabilidad acerca de lo que hacemos al respecto, nuestros pensamientos no nos pueden dominar, ni limitar.
Cuando nosotros tomamos las acciones, para poder controlar nuestros pensamientos, no solamente estaremos en control de lo que pensamos, sino que también estaremos en control de lo que sentimos, y no solamente tendremos control de lo que sentimos en cuanto a los sentimientos, sino también de lo que sentimos en cuanto a las emociones.
Nuestros sentimientos y emociones se acoplan al molde del patrón de pensamiento que establecemos, en nuestro interior.
Si nuestro pensamiento es de derrota, así nos sentiremos, y nuestras emociones van a estar supeditadas a esa manera de vernos a nosotros mismos.
Es por ello, que ante las cosas mas comunes de la vida, cada persona tiene reacciones diferentes, por ejemplo:
La Lluvia; algunos sentimos emociones agradables cuando llueve, y hasta nos puede cambiar el humor en segundos.
La Salida del Sol; algunos podemos disfrutar cuando amanece a otros puede hacerles sentir una emoción diferente.
El frío o el calor; algunos nos sentimos mas cómodos son algunas de las dos temperaturas.
Lo mismo suele pasar, en cuanto a los fracasos, los temores, los tropiezos, las malas noticias, las buenas noticias, de acuerdo a como pensemos de nosotros mismos reaccionaremos, con satisfacción, insatisfacció n, indiferencia. Todo dependerá de que hemos estado pensado por años, por meses, por semanas, por días, por horas, e incluso por minutos.
¿Cuantos perdieron su matrimonio?, por haber tenido por unos escasos minutos, una convicción equivocada acerca de su pareja, ¿Cuántos perdieron su empleo, por haber tenido una convicción acerca de su empleo, su jefe, su sueldo? luego vieron que no era así.
¿Cuántos se fueron de su casa?, por haber tenido una convicción equivocada acerca de las reglas de sus padres, y ahora que maduraron ven sus propios errores, por dejarse llevar por sus ideas.
Solo actuaron, de acuerdo a como le dijeron sus convicciones, pero de acuerdo a lo que pensaron hablaron, actuaron y decidieron, y ahora solo quedan las consecuencias.
Pero, nuestro trabajo es crearnos convicciones reales, que estén basadas en metas que queremos lograr, en miedos que deseamos contra-atacar, en temores que deseamos superar, en heridas que deseamos sanar, y en sentimientos y emociones que deseamos dominar.

miércoles 27 de febrero de 2008

TOMA LA VIDA Y AMALA

Los expertos pasan mucho tiempo tratando de averiguar lo que hace a las personas exitosas. Casi siempre buscan sus credenciales, inteligencia, educación, y otros factores. Pero más que cualquiera otra cosa, la diferencia la hace la pasión. David Sarnoff de la RCA afirma que: «nadie puede tener éxito a menos que ame su trabajo».
Si observamos las vidas de líderes efectivos, encontraremos que casi nunca encajan en moldes estereotipados.
¿Qué le permite a la gente que parece común, lograr grandes cosas?
La respuesta es la pasión. En la vida del líder nada puede tomar el lugar de la pasión.
1. La pasión es el primer paso para la realización.
Nuestro deseo, determina nuestro destino.
Pensemos en grandes líderes y quedaremos impresionados por su pasión: Gandhi por los derechos humanos, Winston Churchill por la libertad, Martin Luther King Jr. por la igualdad, Bill Gates por la tecnología.
Cualquiera que viva por encima de una vida común tiene un gran deseo. Esto es cierto en cualquier campo: deseos débiles traen resultados flojos, así como un fuego pequeño produce poco calor. Mientras más fuerte sea tu fuego, más grande será el deseo y más grande el potencial.
2. La pasión aumenta nuestra fuerza de voluntad.
Cuentan que un joven poco entusiasta se acercó al filósofo griego Sócrates y le dijo con cierta indiferencia, «Oh, gran Sócrates, vengo a usted en busca de conocimiento».
El filósofo lo llevó hasta el mar, avanzó hasta lo profundo y lo sumergió por treinta segundos. Cuando lo soltó para que tomara aire, le pidió que repitiera lo que quería. El joven farfulló: «Conocimiento, gran conocimiento». Sócrates lo empujó debajo del agua otra vez, solo que ahora un poco más de tiempo. Después de repetirlo varias veces, el filósofo le preguntó: «¿Qué quieres?», el joven finalmente dijo, jadeando, «¡Aire, quiero aire!» «Bueno», respondió Sócrates, «Ahora, cuando quieras el conocimiento como quieres el aire, lo tendrás».
No hay sustituto para la pasión. Es el combustible de la voluntad. Si queremos cualquier cosa escasamente, no tendremos la voluntad para lograrlo. La única forma de tener esa clase de deseo es desarrollar la pasión.
3. La pasión nos cambia.
Si nos dejamos llevar por la pasión, en vez de por las percepciones de otros, llegaremos a ser una persona más dedicada y productiva. Eso aumentará nuestra capacidad de impactar a los demás. Al final, nuestra pasión tendrá más influencia que nuestra personalidad.
4. La pasión hace posible lo imposible.
El ser humano está hecho de tal forma que cuando cualquier cosa enciende el alma, las imposibilidades desaparecen. Un fuego en el corazón levanta todo en su vida, es por eso que los líderes apasionados son tan efectivos. Un líder con gran pasión y pocas habilidades siempre sobrepasa a un líder con grandes habilidades y ninguna pasión.
A pesar del poder de la pasión, muchas personas en nuestra cultura parecen creer que la pasión es algo de lo que debemos estar recelosos. El sicólogo Tony Campolo ha hecho la siguiente observación: «Estamos atrapados en una etapa específica de nuestro genio nacional en la que no solo somos materialistas sino peor que eso; estamos convirtiéndonos en personas emocionalmente muertas. No cantamos, no bailamos, ni siquiera cometemos pecado con mucho entusiasmo».
¿Es la pasión una característica de nuestra vida? ¿Nos levantamos con entusiasmo por el nuevo día? ¿Es el primer día de la semana nuestro día favorito?, o ¿vivimos de fin de semana en fin de semana como sonámbulo a través de nuestra rutina de todos los días? ¿Qué tiempo hace desde que no podemos dormir porque estabamos demasiado excitados por una idea?
La verdad es que nunca podremos dirigir algo por lo cual no nos sintamos apasionados.
Para aumentar nuestra pasión hagamos lo siguiente:
1) Tomemos nuestra temperatura.
¿Cuán apasionado somos respecto de nuestra vida y nuestro trabajo?
No seremos un apasionado mientras no creamos que la pasión puede hacer la diferencia en nuestra vida.
2) Regresemos a nuestro primer amor.
Muchas personas dejan que la vida y las circunstancias los descaminen. Pensemos cuando comenzamos nuestra carrera, o incluso más atrás, cuando eramos un niño.
¿Qué nos desvió de nuestro camino? ¿Qué era aquello en lo que podíamos pasar horas y horas?
Tratemos de recuperar nuestro antiguo entusiasmo. Después evalúemos nuestra vida y nuestra carrera a la luz de esos antiguos amores.
3) Relacionemonos con gente de pasión.
"Dime con quién andas y te diré quién eres".
Si hemos perdido nuestro fuego, acérquemonos a alguien que lo pueda encender. La pasión es contagiosa. Tratemos de pasar tiempo con alguien que pueda contagiarnos.