viernes, 30 de noviembre de 2007

Complejo de langosta

Números 13: 30 -33

“La mentalidad de langosta, nunca conquistara nada”.

Doce espías enviados por Moisés fueron a investigar la tierra y la exploraron durante cuarenta días. Al volver, diez dijeron que no podrían tomarla porque, aunque la tierra era buena, había gigantes y ellos eran como langostas ante esos habitantes. Los otros dos espías, Josué y Caleb, dijeron: “ Vamos, subamos, conquistemos y tomemos la tierra que Dios nos dio”. Sin embargo, lo declarado por los diez tuvo más fuerza y contagiaron a todo el pueblo con su queja. Querían matar a Moisés y apedrearon a Josué y Caleb diciendo: “¿ Por qué no volvemos a Egipto? ¿Para qué llegamos hasta aquí, para morirnos?”

Test para saber si tenemos el complejo de langosta:

1) ¿Nos quejamos a menudo?
2) ¿Tenemos problemas con muchas personas?
3) ¿Vemos las cosas grandes como difíciles de lograr?

Si contestamos a una de estas preguntas con un “Sí”, tenemos mente de langosta.

Características de personas con mente de langostas:

1) Hablan mal y se quejan.

Es lo primero que hizo el pueblo, hablar mal y quejarse.

La queja es un lamento, demanda, reproche, desazón, disgusto, reclamo, y Dios siempre se aleja de la gente quejosa. Muchos son coleccionadores de quejas, dicen por ejemplo: “me lastimaron”, “me maltrataron”, “mi jefe”, “mi primo”, “mi tío.” Y tienen razón porque fueron lastimados, vivieron injusticias pero al expresarlo a través de la queja es porque tienen “mente de langosta”.
Dios sacó su mano cuando el pueblo se quejó.

La queja produce insatisfacción, siempre mostrará descontento, resentimiento, disgusto; es una emoción encapsulada que termina enfermando. Por ejemplo, María (hermana de Moisés) se quejó y lo criticó por haberse casado con una mujer negra y tuvo lepra como consecuencia del descontento.

2) Tienen problemas con los demás y viven con rabia (enojo).

Todo problema no sanado se expresará en las personas que están más cerca. Cuando alguien nos rechaza, no lo tomemos como algo personal, es que fue rechazado y lastimado antes.

Así como nos tratemos a nosotros mismos trataremos a los demás.

Mucha gente guarda hostilidad y enojo.

El pueblo de Israel, durante años, fue violado por los egipcios y en vez de entregar su rabia a Dios, las descargaban en Josué y Caleb que tenían palabra de bendición.

El Doctor Don Colbert, uno de los mejores de Estados Unidos y médico de Benny Hinn, dijo:
“Lo que experimentes emocionalmente se convertirá en una sensación física”.

Las estadísticas dicen que, en Estados Unidos por ejemplo, se consumen por año cinco mil millones de tranquilizantes; cinco mil millones de barbitúricos; tres mil millones de anfetaminas; dieciséis mil millones de toneladas de aspirina.

Hostilidad es una emoción de enemistad, de mala voluntad, que se conoce como “mal genio”, “impaciencia” o “queja”.

El 20% de la población posee un nivel de hostilidad que pone en riesgo su vida. De cada diez personas, dos llevan broncas encapsuladas que les afectará, teniendo siete veces más posibilidades de morir de enfermedades al corazón.

Las autopsias hechas a soldados de Corea y Vietnam revelaron que padecían arteriosclerosis producida por la guerra.

Hay mucha gente que no estuvo en Corea ni Vietnam pero vive una guerra constante peleando con todo el mundo y, en vez de mirar para adentro y ver su problema personal, dice: “El no me gusta”, “Tú me maltratás”.

En Finlandia se descubrió que la hostilidad es la enfermedad Número 1 que afecta al corazón, y se compara con el cigarrillo y el colesterol alto.

3) Perciben negativamente.

Frente a grandes desafíos ven todo negativo y se excusan diciendo: “No puedo”, “No seré líder porque es muy difícil”, “Me falta mucho”.

Diez de los espías miraron a los gigantes y dos miraron a Dios. Diez creyeron en lo que los gigantes podrían hacerles, dos en lo que Dios haría con ellos. Los diez dijeron: “Es tierra que traga a sus moradores, parecíamos como langostas”.

¿Cómo sabían el pensamiento de los gigantes si no hablaron con ellos?
Eran sus mentes las que pensaban así.

¿Cómo lograr cosas grandes?

El conflicto de la mente de langosta es no llevarse bien consigo mismo y ese es el desafío: “llevarse bien con uno mismo durante las veinticuatro horas del día y conquistar todos los sueños”.

Josué y Caleb entraron a la tierra porque se llevaban bien consigo mismos, en cambio los diez contaminaron al pueblo porque sus conflictos los proyectaron afuera: mente de langosta.

Cinco principios que nos ayudaran a llevarnos bien con nosotros mismos.

1) Si no me lo dicen en la cara, no lo considero.

Si alguien quiere decirnos algo, que sea suficientemente valiente para decirlo en la cara sino no hay nada que aclarar. Respondemos solamente cara a cara porque si no entramoss en el juego neurótico de los que llevan y traen.

2) Debemos estar concentrados en las cosas importantes.

Las cosas importantes multiplican nuestra energía, las secundarias la roban.

Cuando una persona dice que está desgastada porque su sueño era muy grande, está en un error. Las cosas grandes no desgastan, al contrario, siempre motivan y empujan a seguir. Las pavadas son las que desgastan.

Josué y Caleb vieron a los gigantes también, pero no se desanimaron porque Dios estaba de su lado. Pasaron cuarenta años, toda esa generación murió pero Josué y Caleb (con ochenta y ochenta y cinco años de edad), entraron a la Tierra Prometida. Caleb dijo: “Tengo las mismas fuerzas de cuando era joven”.

Mantuvieron su sueño vivo a pesar de ver morir a una generación porque se concentraron en las cosas importantes.

Jesús se acercaba a dos tipos de personas: a quienes Él ministraba y a los que lo ministraban a Él. Nunca se ocupó de cosas secundarias.

Cuando nos enfoquemos en las cosas importantes tendremos la energía de Dios y estaremos bien con nosotros mismos.

Si nos sentimos mal es por perder tiempo con la gente inadecuada, en proyectos irrelevantes, en discusiones sin sentido, pero si nos ocupamos de lo importante se llena el corazón de alegría.

Mike Murdock dice:
“El que no respeta tu tiempo, tampoco respetará tu vida”.

Los que están en ocio nos harán perder tiempo y nuestro tiempo es muy valioso porque Dios nos dio un monte por conquistar, concéntremonos en él.

3) Tenemos que estar abiertos a lo sobrenatural.

Lo que logramos no es todo lo que lograremos.

A lo logrado debemos sumarle el milagro que está en camino.

El milagro nos sorprende porque es inesperado, es para que no creamos que fue nuestro logro sino tengamos claro que Dios hará algo que no está en nuestros planes y nuestro corazón se gozará.

Herodes mandó poner en la cárcel a Pedro y dispuso a cuatro guardias (dos en la puerta y dos encadenados a él) para que no escapara, pero Pedro durmió ya que había estado dos veces en la cárcel.

-La primera vez, después de sanar a un paralítico junto a Juan, lo llevaron a la cárcel y le pegaron, pero al día siguiente fue libertado porque todo el pueblo clamó por Pedro ya que el milagro era muy evidente. Un milagro hizo salir a Pedro de la cárcel.

-La segunda vez (en Hechos 5) fueron detenidos mientras los doce discípulos predicaban y, a las doce de la noche, un ángel los liberó.

Pedro durmió porque si un milagro lo salvó dos veces, otro milagro volvería a salvarlo. Y nuevamente un ángel lo liberó.

Si en el pasado experimentamos la Gloria de Dios, la misma gloria estará en nuestro presente y en nuestro futuro.

Herodes puso guardia a Pedro pero no a los que oraban por él.

Satanás es torpe y cuando nos encierre, Dios levantará gente que orará por nuestro milagro.

No evalúemos nuestra vida según los logros.

Logro + Milagro inesperado = Éxito extraordinario.

4) Algo desconocido saldrá a la luz.

Logro + Milagro Inesperado + Lo que no sé que tengo = Éxito.

Dios se apareció a Gedeón y dijo: “Varón esforzado y valiente”.

Gedeón, que se encontraba en una cueva lo miró desconfiado y preguntó: ¿Esforzado?

Dios conoce algo que nosotros no sabemos, hay un campeón dentro nuestro y seremos el último en enterarnos.

El potencial es una fuerza no liberada, un poder no usado, una reserva oculta.

Dios es un título y quiere decir: auto suficiente, que tiene toda la suficiencia.

Todo está adentro nuestro: un escritor, un cantante, un triunfador, una comerciante, una mujer de negocio, un gran padre, un genio, etc.

5) Estando bien conmigo mismo hablaré lo correcto.

Mike Murdock dice:
“Tus palabras son herramientas”.

Las palabras tienen poder.

“ Mi vida es un desastre”; “Mi hijo es malo” y construimos por lo que declaramos (Por eso a los religiosos les molesta que hablemos palabras de victoria).

Josué y Caleb usaron tres palabras: “Subamos, tomemos, podremos” y, por lo declarado, entraron a la tierra.

Nuestro destino está marcado por nuestro hablar.

“Dime cómo hablas y te diré qué sucederá.”

Nuestras palabras son el cartel que indica hacia donde vamos y tienen el poder de la vida y la muerte.

Dice Pablo: “Todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo de buen nombre si algo es digno de alabanza, en eso piensen”.

Los pensamientos determinan nuestro hablar.
Al recibir un mensaje pensamos: ¿Es justo? ¿Es puro? ¿Es de buen nombre? ¿Me impulsará a alabar? Si la respuesta es negativa, deséchemoslo.

Las palabras limpias que nacen de una fe limpia mueven la mano de Dios, que acompaña a los que hablan como El.

El pueblo se quejó: “Matemos a Moisés, nombremos un jefe para que nos lleve a Egipto”. Preferían volver al sistema diabólico donde violaban a sus hijas y mujeres, mataban a sus hombres y los oprimían en vez de tomar lo que Dios les daba. Declararon: “Ojalá muriéramos aquí”, y eso les ocurrió, la queja los mató.

Las palabras matan o sanan y las palabras de Dios son espíritu y vida.

Felicidad es estar bien con uno mismo; popularidad es los demás bien conmigo, pero popularidad no trae felicidad.

Podemos estar bien con los demás y mal con nosotros. Dios quiere que estemos bien con nosotros mismos, que hagamos las paces, nos amemos, cuidemos y que no hablemos mal, que nos bendigamos, y esperemos lo mejor.

Hay dos tipos de personas: los de mente de langosta o los que están bien consigo mismo.

Si estamos bien con nosotros mismos conquistamos un arma poderosa de guerra espiritual: Paz .

Pablo dijo: “Vestíos con el calzado de la paz”.

La paz es un calzado de guerra, nada nos moverá de nuestro lugar, seremos como un árbol con altura, ramas, que se llevará bien con los demás, tendremos un tronco (estima) fuerte y beberemos del Señor.

Gran parte de nuestros problemas somos nosotros mismos.

Hay cosas grandes esperando, entreguemos lo que Dios nos dio.

Bendeciendo a los demás, ayudandolos a alcanzar sus sueños, hablandoles de Jesús y tendremos paz al cumplir el propósito de Dios.

David tuvo un hijo y le puso por nombre Paz (Salomón es paz).

Paz hizo una casa para Dios, porque sólo la persona con paz logra cosas grandes para Dios.